CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES

Descubren en el lago del Bosque de La Plata un parásito que vive dentro de otro

Es el primer registro de un fenómeno conocido como hiperparasitismo en Sudamérica, una suerte de “muñecas rusas” o mamuschkas vivientes. Fue identificado por especialistas del CEPAVE  


Esporas del microsporidio Glugea pygidiopsidis, el nuevo hiperparásito descubierto que infecta a otro parásito de peces de agua dulce. FOTOS: Gentileza CEPAVE.
Imagen del Lago del Bosque platense. Cred. BAFILMA (Plataforma Audiovisual Bonaerense).
Imagen de microscopía electrónica de la espora del microsporidio mostrando su estructura interna, utilizada para confirmar la descripción de la nueva especie.

Un equipo científico del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE, CONICET–UNLP–asociado a CICPBA) y de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata (FCV, UNLP) descubrió una nueva especie de parásito microscópico que vive dentro de otro parásito que, a su vez, infecta a peces de agua dulce. El hallazgo ocurrió durante estudios realizados en el Lago del Bosque de La Plata, donde los investigadores e investigadoras detectaron este fenómeno biológico poco frecuente que se conoce como hiperparasitismo. La novedad fue publicada días atrás en la revista Parasitology International.

La nueva especie fue denominada Glugea pygidiopsidis y es un microsporidio, es decir un hongo parásito, que infecta a un parásito propio de peces de agua dulce llamado Pygidiopsis. No lo hace en cualquier fase, sino en la de metacercarias, esto es, cuando son larvas infecciosas enquistadas en un vegetal u otro organismo a la espera de ser ingeridas por el huésped definitivo, en este caso la especie Cnesterodon decemmaculatus, más conocida como madrecita de agua. El descubrimiento constituye el primer registro en Sudamérica no solo del género Glugea sino de su funcionamiento como un hiperparásito, una suerte de “muñecas rusas” o mamuschkas vivientes.

El hiperparásito se encontró en las metacercarias que se alojan en el hapatopáncreas y en la cavidad abdominal del pez y, si bien los autores y autoras del trabajo señalan que las madrecitas de agua estudiadas no tenían signos aparentes de enfermedad, aseguran que las larvas en este estado “sí pueden resultar dañinas, principalmente para sus hospedadores definitivos como otros peces piscívoros, aves acuáticas, e incluso los seres humanos”. El análisis se basó en un enfoque integrador que incluyó microscopía óptica y electrónica y análisis moleculares de ADN.

“Este tipo de interacción biológica revela la existencia de complejas redes de relaciones entre organismos microscópicos en los ecosistemas naturales”, explica María Clara Vercellini, profesional del CEPAVE y primera autora del trabajo, y continúa: “Como se trata de un fenómeno que ya se ha reportado en otras partes del mundo, puede no ser casual, y entonces podría eventualmente tener una función como controlador biológico”, señala la experta, en referencia a la posibilidad –en un futuro y de la mano de nuevas investigaciones– de ser utilizado como enemigo natural de enfermedades o plagas.

Referencia bibliográfica:

María Clara Vercellini, Martín Acosta Albarracín, Macarena De Martino, Guadalupe Fontana, Marina Ibáñez Shimabukuro, Melisa Moncada, Martin Miguel Montes. A new microsporidian hyperparasite (Glugea pygidiopsidis n. sp.) infecting Pygidiopsis metacercariae in a South American freshwater fish, Parasitology International. https://doi.org/10.1016/j.parint.2026.103257