MUSEO DE LA PLATA

Zoológico local: científicos del CONICET harán experimentación en el predio

Se acordó mediante un convenio entre la municipalidad y la UNLP, y permitirá hacer un seguimiento del desarrollo y evolución de varias especies


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Tras la firma de un acuerdo entre la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el municipio local en mayo último, el Laboratorio de Morfología Evolutiva y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo (FCNyM –UNLP) contará en un futuro con un ámbito experimental para la cría, mantenimiento y estudio de distintas especies de mamíferos dentro del zoológico local.

La iniciativa se inscribe como un anexo dentro de un Convenio Marco de cooperación científico-técnica ya existente entre ambas instituciones desde 2007. “Como una de las cosas que necesitamos en nuestra línea de investigación es generar series de crecimiento controladas en animales, hace tres años presentamos la propuesta de creación del laboratorio y comenzamos a establecer vínculos con el zoo para perseguir objetivos comunes, entendiendo que es un ámbito más que apropiado para ello”, relata Alfredo Carlini, investigador del CONICET en la División Paleontología de Vertebrados del museo y referente del grupo involucrado.

De esta manera el especialista hace referencia a las secuencias ontogenéticas, que en el campo de la biología evolutiva permiten observar y estudiar la formación de un organismo a lo largo de su desarrollo. “En la facultad no tenemos un espacio apropiado para este tipo de experimentaciones en las que es necesario mantener animales en forma temporaria para conocer cuestiones como: cuándo empieza la preñez, cómo van creciendo los embriones, los fetos y los individuos ya nacidos, cómo se forman los huesos y otras estructuras, etc. Fue así que se nos ocurrió pedir un lugar dentro del paseo. En su momento el director nos dijo que sí, pero había que formalizarlo, entonces comenzamos a armar este proyecto que acaba de concretarse”, cuenta Carlini.

El espacio cedido por la municipalidad es un cuarto dentro de uno de los edificios históricos que hay en el predio, y que ahora deberá acondicionarse como un ambiente experimental controlado, sin alterar su estructura original. Los investigadores no cambiarán su lugar de trabajo, ya que en el museo cuentan con el equipamiento necesario para procesar la información que obtengan una vez que generen series controladas de crecimiento en animales. “Necesitamos conocer, primero, cuál es el normal desarrollo de una especie, para luego detectar y medir todos aquellos factores que lo modifican: genética, temperatura, contaminación, mayor o menor disposición de agua y alimentos, presencia de parásitos, de agroquímicos, de radiación, y más”, describe el experto.

En este sentido, Carlini ejemplifica: “Si nunca viste una lata de tomates cilíndrica, sana, tampoco vas a saber si la que tiene una abolladura está alterada. Haciendo un paralelismo, nuestra intención sería aquí conocer cómo es un mamífero en su desarrollo normal: qué aspecto tiene y qué cuestiones pueden actuar sobre él para modificarlo”. Los investigadores trabajarían con animales nativos, pero experimentando primero con especies similares ya domesticadas, porque es más sencillo criarlas en cautiverio y observar las características de procesos como la gestación, o sus requerimientos de hábitat. Según lo planeado, comenzarán con cobayos, parientes cercanos a los cuises, para pasar luego a estudiar otros roedores, y más adelante armadillos y comadrejas.

El equipo de trabajo está formado por catorce profesionales, la mayoría de ellos investigadores y becarios del CONICET, en tanto que una vez instalado el ambiente se sumará personal del zoológico. “Además de servir a las investigaciones específicas del laboratorio, el conocimiento generado tranquilamente podrá ser un parámetro para iniciar algún proyecto de repoblamiento o reintroducción de determinada especie nativa, por ejemplo”, agrega Carlini.