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Se realiza en La Plata un simposio internacional sobre sitios de memoria y crímenes de lesa humanidad

Es organizado por la Fundación Elisabeth Käesermann, el CONICET y la UNLP. El panel inaugural tuvo lugar en la sede local del organismo de ciencia con la participación de su director Gonzalo Veiga, el presidente de la casa de estudios platense Martín López Armengol y el embajador alemán Dieter Lamlé


Gonzalo Veiga durante su exposición. Foto: CONICET Fotografía/R. Baridón.
Ramírez, Veiga, López Armengol, Lamlé, Weitbrecht y Barletta. Foto: CONICET Fotografía/R. Baridón.
Gloria Chicote, Juan Antonio Ennis y Juan Ignacio Piovani. Fotos:; CONICET Fotografía/R. Baridón.
Gonzalo Veiga durante su exposición. Foto: CONICET Fotografía/R. Baridón.
Ramírez, Veiga, López Armengol, Lamlé y Weitbrecht. Foto: CONICET Fotografía/R. Baridón.

La Fundación Elisabeth Käesermann (EKS, por sus siglas en alemán) lleva a cabo en La Plata su octavo simposio internacional titulado “Sitios de Memoria y de reflexión sobre crímenes de lesa humanidad en América Latina y Europa. Diálogos, experiencias y perspectivas”, que se desarrollará a lo largo de dos jornadas en espacios del CONICET La Plata y la Universidad Nacional de La Plata. El panel inaugural se desarrolló en la sede del organismo científico y contó con la presencia de su director, Gonzalo Veiga; el presidente de la UNLP Martín López Armengol y el embajador alemán en Argentina Dieter Lamlé. También expusieron la decana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE, UNLP) Ana Julia Ramírez; la titular del Comité Internacional de Museos Memoriales y de Derechos Humanos (ICMEMOHRI) Jane E. Klinger; la directora de la EKS Dorothee Weitbrecht; y la directora del Instituto Ibero Americano de Patrimonio Cultural Prusiano de Berlín, Alemania, Bárbara Göbel.

Durante el comienzo de la actividad, que reunió a investigadores/as, estudiantes y representantes de organismos vinculados a los derechos humanos, la coordinadora de la Maestría en Historia y Memoria de la FaHCE, Ana Barletta, describió al simposio como “una oportunidad para una reflexión significativa sobre nuestros pasados altamente conflictivos que siguen vigentes en nuestros presentes. Esas presencias de esos pasados, bajo la forma de heridas, cicatrices y marcas, hablan de la multitemporalidad que albergan los acontecimientos del presente, y nos impulsan a investigar sobre lo ocurrido y nos desafían a apostar y aportar a su no repetición”.

Como anfitrión, Veiga destacó la importancia de los sitios de memoria como espacios que reflejan el pasado, pero sirven para la construcción del futuro, del desarrollo democrático para cualquier sociedad: “En ellos se generan los anticuerpos tan necesarios que nos permiten afrontar los desafíos que implican los tiempos que corren”. Además, subrayó la coincidencia del simposio con los 50 años que se cumplirán el próximo 24 de marzo del inicio de la última dictadura cívico militar argentina: “Como comunidad y particularmente como comunidad científica estamos extremadamente movilizados por este aniversario. Es muy importante poder discutir estas cuestiones en este marco. Aquel fue un momento muy oscuro de nuestra historia, y el sistema científico no fue ajeno: hubo investigadores e investigadoras que fueron perseguidos, despedidos, exiliados y, por supuesto, también desaparecidos”, subrayó.

En ese sentido, invitó a “pensar la memoria desde el punto de vista institucional” y marcó como ejemplo la placa conmemorativa ubicada en el hall del edificio del CONICET La Plata que recuerda a los investigadores platenses del organismo desaparecidos durante la dictadura. “Esa placa no es un gesto cualquiera, es una acción que nos recuerda que las instituciones tienen esa complejidad en su historia, aún tienen heridas abiertas y, por supuesto, el deber ético de recordar”, dijo.

Para finalizar, apuntó: “Las políticas de memoria tienen que ser políticas de Estado activas, con compromiso y financiamiento. Hoy vemos lamentablemente que hay un desfinanciamiento de los organismos de memoria, que va en paralelo con el desfinanciamiento del sistema científico y de la universidad pública. Esto no es una coincidencia, es una estrategia de debilitamiento de ciertas instituciones que buscan desafiar los discursos hegemónicos. Sin un sistema científico es difícil pensar en un desarrollo soberano; sin una universidad pública es difícil pensar en una sociedad con pensamiento crítico; y sin una política de memoria es difícil pensar una sociedad capaz de afrontar, pensando en el pasado, los desafíos que nos generan los tiempos que vivimos”.

Por su parte, López Armengol expresó: “En el marco de los 50 años del último golpe de Estado, este simposio nos invita a revisar críticamente las atrocidades del pasado y a pensar cómo esa memoria dialoga con los desafíos actuales de la democracia. La memoria no es un ejercicio conmemorativo: es una práctica activa que nos interpela como sociedad y como instituciones. Recordar a Elisabeth Käsemann es honrar una historia de compromiso, solidaridad y lucha por la dignidad humana que une a la Argentina y a Alemania. Su legado nos recuerda que la defensa de los derechos humanos trasciende fronteras y se construye desde la acción colectiva y la memoria compartida”.

Cabe destacar que el simposio continuará hasta el miércoles 4 de marzo en espacios del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS, CONICET-UNLP) en los que se desarrollarán los distintos paneles académicos.

Sobre la Fundación Elisabeth Käesermann (EKS)

La EKS tiene su sede en Stuttgart y lleva el nombre de una ciudadana alemana desaparecida en Argentina quien, durante su secuestro y posterior desaparición, pasó por el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio “El Vesubio”. La institución actualmente es dirigida por la sobrina de Käesermann, Dorothee Weinbrecht.

La Fundación apoya el diálogo intercultural entre Alemania, España y América Latina a nivel científico, político y cultural. Sus proyectos están dirigidos a la revisión temática de regímenes autocráticos y del pasado histórico conflictivo considerados más allá de los límites fronterizos nacionales, a fin de promover el fortalecimiento de los valores y responsabilidades de la democracia y de los derechos humanos.