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CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
Encuentran el cráneo casi completo de un reptil que vivió en la Patagonia hace 66 millones de años
Un investigador del CONICET La Plata participó del hallazgo y posterior estudio de los restos del animal, que convivió y se extinguió junto a los dinosaurios. El descubrimiento aporta, además, nuevas pistas sobre los sitios de origen de ciertas especies
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Aparecieron en febrero de 2024 en la formación geológica La Colonia, en Chubut, durante una salida de campo organizada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) ubicado en Trelew, y financiada por la revista National Geographic. Aunque no eran los primeros restos de esta especie extinta de reptil marino aparecidos en esa área, sí tenían una característica excepcional: el cráneo estaba prácticamente completo. El hallazgo y descripción de este nuevo ejemplar de Kawanectes lafquenianus, junto a datos que no se conocían sobre su historia evolutiva y el ambiente que habitaba se publican hoy en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology.
K. lafquenianus es una especie de plesiosaurio, un grupo de reptiles marinos que llegaron a dominar todos los mares del planeta. Aunque no eran dinosaurios, convivieron con ellos entre comienzos del período Jurásico y finales del Cretácico, es decir entre 200 y 66 millones de años atrás. En este caso, los restos fósiles encontrados corresponden a un individuo que vivió en la última parte de ese lapso, ya que allí lo ubican los análisis de datación realizados, muy cerca temporalmente del momento en que ocurrió la extinción masiva de los gigantes prehistóricos.
El cráneo preservado –que se encuentra en la colección del MEF– mide 22,5 centímetros y se estima que el animal habría alcanzado unos cuatro metros de longitud total, pequeño comparado con otros de su tipo. “Se trata de un plesiosaurio enano adaptado a la vida en los estuarios y mares restringidos de Patagonia durante el Cretácico Tardío. Estos reptiles nadaban con cuatro grandes aletas y podían tener cuellos extraordinariamente largos”, cuenta José O’Gorman, investigador del CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP) y primer autor del trabajo.
Concretamente, K. lafquenianus pertenece a la familia Elasmosauridae, los plesiosaurios de cuello más largo y, dentro de ella, al grupo Weddellonectia, que habitaron los mares del sur y que al momento de su extinción ya se habían extendido hasta zonas tan lejanas como la actual California. “Estudiar estos animales permite reconstruir cómo eran los ambientes marinos del pasado, de qué manera respondieron sus ecosistemas a los grandes cambios climáticos y geológicos de la época, y qué rutas siguieron las especies para dispersarse por el planeta”, señala Franco Aspromonte, becario del CONICET en la FCNyM y también autor de la publicación.
Entre 100 y 66 millones de años atrás, el mundo era muy diferente a como es hoy: el sur de Sudamérica, la Antártida occidental y Nueva Zelanda formaban una región climática y biogeográfica conocida como la Provincia Weddelliana. “El Atlántico Sur era mucho más angosto y con aguas más cálidas. Además, al no estar la Antártida completamente aislada, las corrientes marinas conectaban estos lugares entre sí”, describe O’Gorman, al tiempo que Aspromonte añade: “K. lafquenianus y su pariente más cercano, Vegasaurusmolyi, hallado en la isla Vega, localizada en las costas dela península antártica, son un ejemplo perfecto de esa conexión: dos especies cercanas en el árbol evolutivo que coexisten, pero en diferentes continentes”.
Este vínculo paleontológico entre Patagonia y la Antártida –afirma el trabajo–, no es casual, sino todo lo contrario: refleja que ambas regiones comparten una historia biogeográfica común. “La biodiversidad fósil del continente blanco y la del sur de la Argentina son parte del mismo capítulo de la historia de la vida, y el análisis de este nuevo espécimen refuerza la importancia de los registros de ambos sitios para entender la evolución de los plesiosaurios del hemisferio sur, al tiempo que subraya la continuidad geológica e histórica entre ambos territorios”, añade O’Gorman.
Además del hallazgo en sí mismo, la investigación también arroja información novedosa acerca del centro de origen de la especie estudiada. “Para reconstruir el surgimiento y los modos y lugares de dispersión de los grupos de animales, utilizamos modelos estadísticos de biogeografía histórica que analizan la distribución de los fósiles en el árbol evolutivo”, explica el investigador, y comenta que los resultados obtenidos apuntan a que la familia Elasmosauridae habría tenido su origen en el Mar Interior Occidental, un antiguo cuerpo de agua que dividía Norteamérica de norte a sur durante el Cretácico, desde donde luego los distintos linajes se moverían hacia otras diversas regiones.
Según este análisis, el grupo al que pertenece Kawanectes, los Weddellonectia, habría surgido en el sur de Sudamérica, con lo cual esta parte del mundo no habría sido solo su hogar, sino el centro de origen de varios de los linajes más representativos de la época. “Este hecho convierte a la Patagonia en una pieza clave para entender la historia evolutiva y biogeográfica de los grandes reptiles marinos en la última etapa antes de la gran extinción, evidenciado que fue cuna de una fauna extraordinariamente diversa: donde los plesiosaurios convivieron con tortugas, serpientes, dinosaurios no avianos, aves primitivas y mamíferos tempranos. Se trata de una ventana única hacia el ecosistema patagónico justo antes del gran cataclismo”, concluyen los expertos.
Referencia bibliográfica:
Cranial anatomy of Kawanectes lafquenianus (Plesiousauria; Elasmosauridae) from La Colonia Formation with commens on the Paleobiogeography of the Weddellone. J.P. O’Gorman, G. Matelo Mirco, and F. Aspromonte. Journal of Vertebrate Paleontology, 2026. DOI: