En un acto que tuvo lugar en la Sala Argentina del Palacio Libertad, en CABA, el investigador del CONICET La Plata Omar Azzaroni, del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA, CONICET-UNLP), recibió el Premio Fundación Bunge y Born 2026, la máxima distinción que la entidad otorga anualmente desde 1964 para homenajear a las personalidades destacadas del campo de la investigación, constituyéndose en uno de los reconocimientos más importantes del ámbito científico nacional. Este año, la disciplina premiada fue la Química y, en ese marco, Daiana Capdevila, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET-Fundación Instituto Leloir) y Marcos Tascon, investigador del organismo en el Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (IIIA, CONICET-UNSAM), obtuvieron el Premio Estímulo.
Doctor en Química por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde se desempeña como docente del área Fisicoquímica de la Facultad de Ciencias Exactas (FCEx), en 2012 Azzaroni obtuvo el Premio Houssay del entonces Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MINCyT) en el área de Química, Bioquímica y Biología Molecular, y en 2013 el Premio Konex-Diploma al Mérito en Ciencia y Tecnología.
Durante su alocución, el científico expresó que “cuando un país apuesta verdaderamente por el conocimiento no solamente produce ciencia, sino que además construye capacidades, forma personas, genera tecnología, crea oportunidades y sobre todo amplía su soberanía para decidir qué futuro quiere construir. Por eso en un contexto en el que el financiamiento para la ciencia y la tecnología en Argentina se ha reducido drásticamente creo que es importante decirlo con claridad, pero también con responsabilidad: invertir en ciencia no es un gasto es una de las inversiones más estratégicas que una sociedad puede realizar”.
Acerca de la distinción, destacó que “la ciencia nunca es el logro de un solo individuo, es el producto genuino de ella. Nací en el sur del conurbano bonaerense, hijo de un padre inmigrante, me formé en una escuela pública, luego en un colegio industrial, me gradué y doctoré en una universidad pública que me permitió posteriormente acceder a prestigiosas instituciones internacionales”, y cerró agradeciendo al CONICET y la UNLP “porque que me dieron la posibilidad de volver a Argentina y continuar desarrollando aquí mi carrera científica”.
Los fundamentos del galardón
Según expresó la fundación, Azzaroni “ha realizado aportes sobresalientes en las áreas de ciencia de polímeros, química de superficies, materia blanda y nanotecnología, promoviendo la transferencia del conocimiento hacia desarrollos con impacto social y tecnológico; esto se ha traducido en la creación de patentes y en una empresa de base tecnológica”.
Para el jurado, “sus trabajos han contribuido significativamente a consolidar nuevas líneas de investigación, posicionándolo como una referencia internacional en química de materiales blandos y nanotecnología. Además, ha contribuido de manera fundacional al establecimiento de la comunidad de la química de la materia blanda en el país. Es una combinación excepcional de excelencia científica, liderazgo académico, innovación tecnológica y compromiso con el desarrollo del sistema científico nacional”.